Operación de emergencia

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Descansar (65%), poner un negocio (59%) y viajar (45%) son las principales acciones que pretenden los pensionados, según la reciente encuesta “Factores que promueven el ahorro voluntario entre los mexicanos”, realizada por la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro (Consar); sin embargo, las calculadoras demuestran que la tasa de reemplazo equivaldría sólo a una tercera parte del sueldo actual, lo que difícilmente ayudaría a dichos pensionados a cumplir sus propósitos.

Jesús Coello (30 años de edad), por ejemplo, actualmente percibe un sueldo de 6,573.06 pesos mensuales (alrededor de tres salarios mínimos) y al realizar el cálculo de a cuánto ascendería o, más bien, descendería su pensión mensual, ésta resulta en un monto de 2,196.80 pesos, considerando que la tasa de contribución de 6.5% del sueldo total se mantenga y que Jesús no realice aportaciones voluntarias, lo que no le permitiría tener una buena calidad de vida, sobre todo cuando a su vejez le acompañen problemas de salud y soledad, entre otros.

“Desde 1997, el gobierno decidió la creación de las pensiones de capitalización individual de la administración privada, mejor conocidas como Afores. En ese momento, el gobierno se desligó de la responsabilidad de la pensión y ahora el trabajador debe de tomar las riendas de sus recursos de largo plazo, vigilar cuántos recursos tiene, cuánto le dan de rentabilidad, cuánto le cobran de comisiones y, además, prever si es suficiente al momento de utilizarla”, comenta Berenice P. Ramírez, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Los países de la OCDE tienen, en promedio, una tasa de contribución cercana a 20%, México está en 6.5%; por lo anterior, Roberto Walker, presidente de Principal International Latinoamérica, insiste en que el ahorro es insuficiente y hay múltiples esquemas pensionarios que van a generar un déficit fiscal enorme y que no van a ser financiables. “Existen muchas instituciones que tienen planes de beneficio definido que no van a ser fondeables y que van a generar un pasivo enorme para esa institución y para el país. La población en México se está envejeciendo, entre el año 2045 y el 2050 habrá dos personas en edad de trabajar por cada persona jubilada. El ahorro voluntario es una herramienta vital para mejorar las futuras pensiones de la población mexicana”.

¿QUIÉN LO SABE.

Tal y como reza el coro de la canción La boa de la Sonora Santanera, el sector patronal, los reguladores, el gobierno, los investigadores y los trabajadores, lo saben, lo saben: es necesario (en calidad de urgente) aumentar el ahorro voluntario, pero aún los esfuerzos son lentos. En la encuesta de la Consar 59% de los trabajadores considera que una pensión mensual equivalente a una tercera parte de su sueldo actual, no sería de ninguna manera suficiente para mantenerse durante su vejez.

Por su parte, Carlos Ramírez, presidente de la Consar, enfatiza que “México tiene la oportunidad de mejorar el sistema de pensiones, pero debe de hacerlo pronto”; mientras que el economista principal de la Unidad de Pensiones Privadas de la OCDE, Pablo Antolín, durante el Principal Forum 2016, estimó fundamental: “Mejorar el sistema de protección social para la vejez, integrándolo y expandiéndolo”.

“Hay que tomar acciones, una decisión política de ir adelante y desarrollar planes de ahorro voluntario grupales que ayuden a enfrentar que los mexicanos tengan un pensión y calidad de vida”, recalcó Roberto Walker.

Carlos Noriega, presidente de la Amafore, indica que “en México, así como en otros países de la región, se requiere mejorar los montos de las pensiones que reciben los trabajadores, para lo cual será necesario adoptar distintas medidas, incluyendo entre ellas la complementación del ahorro estatutario u obligatorio con el ahorro voluntario, es decir, con aportes que realizan libremente los trabajadores y que depositan en las cuentas individuales que administran las distintas instituciones”.

¿QUÉ HACEMOS.

El estudio de la OCDE aconseja aumentar gradualmente la tasa de contribución obligatoria, el cual se ligaría a los aumentos salariales, para que el trabajador no experimente una reducción en su salario disponible. También sugiere establecer mecanismos de ahorro por default, graduales, ofreciendo alternativas de opt out (optar por no) y estimular la participación de los ahorradores con opciones de pari passu (igual a paso) del patrón y/o del gobierno.

Berenice Ramírez insiste en que es necesario aumentar la contribución obligatoria; sin embargo, es todavía más básico crear empleos formales con contribuciones obligatorias reales (no por debajo del sueldo que uno percibe), invertir en sistemas de salud de calidad y fortalecer la economía para que mejoren los ingresos de la población que en un futuro se pensionará.

“Hay que desarrollar una estructura de ahorro bien montada en el largo plazo, que además sea benéfica para el país. México necesita crecer más, invertir más y más recursos; por ello, es necesario instrumentar mecanismos de ahorro de largo plazo. La gran preocupación que tenemos es que ya se han hecho análisis suficientes de las pensiones. Es hora de que México entre en acción y emprenda medidas concretas para resolver el tema de las pensiones”. El titular de Principal International Latinoamérica, sugiere considerar otra posibilidad: “En Estados Unidos hay más de 75 millones de personas que ahorran a través de planes grupales y les ha funcionado”.

Según el estudio de la Consar, con un ahorro de cuatro pesos por cada 100 que se recibe de sueldo, si se realiza desde que el trabajador empieza a trabajar, puede hacerse parte de la diferencia. Recuerde, estimado lector, no todos los ciudadanos mexicanos tenemos la fortuna de ser exfuncionarios públicos como Humberto Moreira, que con menos de 18 años laborados en la SEP, recibirá una pensión por un monto de 37,128 pesos mensuales a sus 49 años.

 

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