Invierte, no gastes

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Solemos decir que el dinero nunca es suficiente y que, literalmente, se fuga de nuestras manos. Pero, ¿con qué frecuencia nos detenemos a analizar en qué lo gastamos? ¿Cuánto ahorramos? ¿Que medidas implementamos para hacer que rinda más y acabar con el círculo vicioso de llegar a fin de mes justos de efectivo?

Cada uno de nosotros —no importa el puesto donde te desempeñes— tiene muchos rubros de gastos y que van evolucionando de acuerdo con cada etapa de la vida. No gasta lo mismo un soltero que una persona recién casada, o alguien que tiene hijos, un empresario que un director de área. Normalmente estiramos el presupuesto de acuerdo con nuestro estilo de vida, tendencias de consumo y una serie de campañas de mercadotecnia que nos hace susceptibles de caer en cierta necesidad de compra/gasto, cuando en realidad deberíamos de adaptar nuestras compras con base en nuestros ingresos reales. Pero he aquí el problema, justo es lo que no hacemos.

Y tú, ¿en qué tiras tu dinero?

De acuerdo con datos publicados por el Inegi, a través de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGASTO 2012-2013), los tres principales desembolsos en los hogares de los mexicanos son: alimentos y bebidas no alcohólicas (25.8%), vivienda (19.8%) y transporte (12.9%). Curiosamente, los rubros de educación y salud ocupan los últimos lugares entre la composición de gastos de los hogares (3.9 y 3%, respectivamente).

El primer paso para poder hacer una introspección profunda de nuestras finanzas personales radica en tener un registro o historial de lo que destinamos por concepto.

Elabora un presupuesto de tus gastos fijos

No se trata de anotar todos tus consumos cada día (aunque eso sería lo ideal para llevar un estricto control financiero), sino de dedicar tan sólo 45 minutos para anotar todas tus compras programadas y cotidianas por rubros. Hacerlo semanal o quincenalmente es la mejor opción para prevenir fugas de tu propio capital, pues ya sabes los compromisos que tienes por cubrir, por ejemplo:

Vivienda (gastos estimados)

  • Renta: $6,000
  • Electricidad: $320*
  • Gas: $250
  • Agua: $120
  • Teléfono + Internet + Tv de paga: $600
  • Gimnasio: $850
  • Ahorro: 10% de mi sueldo

*Si hay algún pago bimestral, como el pago de la electricidad, trata de calcular un estimado mensual.

Así continúa con los demás gastos que tienes programados a lo largo del mes, considerando todos los rubros posibles: alimentación, transporte, comunicación, actividades recreativas, educación, salud, hijos, vacaciones, ropa y calzado, y si tienes algún crédito que deba cubrirse cada mes.

Es recomendable llevar este control y revisar registros en forma trimestral, te sorprenderás de ver cuánto has comprado que no siempre necesitas, o el ver que te ha sobrado dinero por llevar dicho registro de una manera juiciosa. Para empezar a ahorrar sólo se debe saber utilizar mejor los ingresos y el balance arriba citado es el punto de partida.

Ahora bien, lo relevante de este ejercicio no es la respuesta como tal, sino la estrategia que pudieras implementar para tener un mejor control de tus compras y cómo modificar tus hábitos de gasto-consumo en pro de tus finanzas personales.

Planea tus estrategias de ahorro

El segundo paso es identificar aquellos picos dentro de tu balance financiero. Por ejemplo, si observas que destinas más dinero de lo normal en la limpieza del hogar, ir a lavar el auto o el baño de tu mascota en una estética especial, considera la posibilidad de reducir esos recursos o su frecuencia. Siempre hay formas de ahorrar y recortar desembolsos fijos, por ejemplo, tú mismo lleva a cabo algunas tareas.

Haz gastos que generen ahorros

Un consejo valioso que aplico para mis propias finanzas es que antes de realizar cualquier compra onerosa, me pregunto: ¿este gasto me puede generar un ahorro? Con este simple interrogante tus compras serán más inteligentes y no verás a tus gastos como una fuga, sino como una inversión. Aprovecha pagar las vacaciones meses antes, los precios son menores y te ahorras un porcentaje, que si las pagases el mismo mes que se sales de viaje. También podrías cubrir la colegiatura de los niños en forma semestral/anual, así ahorras un porcentaje que la escuela aplica por pagos adelantados; o los clubes de precios, donde se adquieren artículos para el hogar en gran volumen y a un menor precio. Tal vez gastes más de lo presupuestado, pero a largo plazo verás reflejado un ahorro.

Evita el gasto fuga

El famoso gasto fuga (también conocido como gasto hormiga) es el que hacemos de manera cotidiana e inconsciente. Son aquellos egresos de montos bajos pero que al sumarlos se convierten en una cuenta considerable. Así, el inofensivo café de la mañana que se compra en el lugar de moda cada día llega a significar un gran desembolso al año. La mayoría de estos consumo fuga representan nuestros “gastos capricho”, que si bien es bueno hacerlo de vez en cuando, también son un foco rojo que debilitan las finanzas personales.

Ahorra para el retiro

Finalmente, “págate primero a ti”. Nunca olvides el verdadero propósito de ahorrar y destina por lo menos un 10% de tus ingresos en un fondo para tu retiro. Este fondo te permitirá vivir tus años de jubilación de una manera digna, mantener tu calidad de vida y prevenir eventualidades en los gastos corrientes y de salud.

Aunque lo dudes, estas sencillas medidas resultan en grandes ahorros. Considera sobre todo que no estamos hablando de sacrificios, sino de cambios de conducta en los hábitos de consumo diario, que a la larga beneficiarán tu cartera y seguramente te harán gozar de finanzas personales saludables y sólidas para hacer frente a cualquier coyuntura

 

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