¿A quién le tocaba preocuparse por tu retiro?

Vivimos en “la era de la responsabilidad personal”, me dijo Leopoldo Somohano, director corporativo de estrategia y desarrollo de negocios de Principal, mientras hablábamos de pensiones.El contexto ha cambiado tanto que no preocuparnos por el futuro es una irresponsabilidad.

En 1950 las mujeres tenían en promedio 6.75 hijos, uno o dos de ellos podía ayudar a los padres cuando envejecían a sus 52 años, la expectativa de vida. El dinero alcanzaba o los hijos apoyaban solo un par de años.
Hoy los nacimientos promedio por mujer son 2.6 y la esperanza de vida anda en los 78 años. Hay menos posibilidad de que un hijo apoye, y debe hacerlo por 13 años, pues la edad de retiro es a los 65 años. 
El futuro pinta más complejo… Para 2050 viviremos más de 84 años. ¿Cómo le vamos a hacer? Además de usted, querido lector, y yo en nuestra pensión juegan roles importantes el gobierno y las empresas. En esta era, ¿qué le toca a cada uno? A nosotros, ocuparnos e invertir más, me dijo Leopoldo, “no hay más que constancia y recurrencia”.
¿Cuánto? Según datos de Principal, si queremos una tasa de retorno de 70 a 80 por ciento (lo recomendado por la OCDE) debemos ahorrar 15 por ciento de nuestro ingreso desde el inicio. ¡A darle! Porque en la Afore la aportación obligatoria es de 6.5 por ciento. Por cierto, de esto solo aportamos —los trabajadores— 1.125 por ciento, el resto lo pone, principalmente, el empleador y después el gobierno. Luego está el gobierno.
Para Principal, la propuesta de Francisco Miguel Aguirre, de un marco en el que las reglas sean claras e iguales para todos los formatos dentro del sistema de pensiones es clave. Unos tenemos Afore, otros pensiones con beneficios definidos (Pemex, CFE o las universidades estatales). “Si bien un mismo sistema es difícil, debe haber reglas parejas”, me dijo Leopoldo. Finalmente está la empresa, “el aliado clave en el buen funcionamiento del sistema de pensiones”.
La empresa debe recordarnos y proponernos, invitarnos y convencernos de que debemos ahorrar más. Esto, me dijo Leopoldo, no lo harán tan bien hasta que tengan un incentivo mayor, el incentivo fiscal. 
Estoy de acuerdo en que vivimos en la era de la responsabilidad personal, pero en esa participamos todos, los trabajadores, el gobierno y la empresa, y si uno no asume su responsabilidad individual, los otros nos quedaremos cojos.